Parecía una escena de William Blake, “el camino del exceso conduce al palacio de la sabiduría”, pero no te quedes dormido en el palacio mi estimado Breno.
Cumpleaños de Allan: cerveza y ron. Quispe. Lady Luck me abandonó, me sacó la vuelta con Fernando en mis propias narices que me ganaba en los dados en una racha como las que no se han visto ni en las peores cantinas: Mierda Fernando estás con suerte! Bebo. (…) Dios, no puede ser. Bebo. (…) Se acabó la cerveza! oh-no-es-eso-una-botella-de-Cartavio? Bebo (ron). ad-infinitum.
La noche sigue su curso, la treintena de personas reunidas en la casa de San Isidro transcurren como turistas entre el punto de socialización (el jardín) y el punto de reconciliamiento físico (el baño), exactamente en el Ecuador de esta geografía social se encuentra la cocina donde podemos encontrarnos con los personajes del circo etílico, con la estrella de la noche, el payaso (por no llamarlo borracho sucio y degenerado) Breno. A su izquierda Fernando (que continua encamado con la Suerte, para mala fortuna mía y de mi hígado) y a su diestra Katiushka, rusa inmune al alcohol. Frente a él, Benji, Jota, Nayat y Raúl. Observando desde lo alturas infranqueables de un repostero de principios del siglo pasado se encuentra Miguel, mofándose de la desgracia del autor de este blog.
Fast forward a las 6 AM, es verano asi que ya está amaneciendo, tibios rayos de sol caen en el jardín, entre colillas de cigarrillos con y sin carmín, la mayoría de invitados se ha retirado ya, el Sábado descansa en paz en su tumba cronológica y en una tumba menos gloriosa, un sofá en la terraza, descanso yo, no en paz sino en ron. Y no sólo con ron interior, sino con uno exterior y bastante mas tangible puesto que Raúl ya ha mutado y es ahora Sandman, el demonio de los sueños, que no duda en violar la pureza de mis jeans con Cartavio. Yo, catatónico, no doy cuenta de la infamia, ni tampoco de lo que sigue, cuando los actos de subversión contra mi persona degeneran en derramamiento de mayonesa encima de quienes merecían un mejor trato: mis jeans, son azules carajo, es que eso no significa nada? En el Inmaculado Corazón, mi colegio de primaria, azul era el color del honor (“EIC your blue is honooooooor and your white is purityyyyy lalala“), Raúl-ahora-Sandman a pesar de haber estudiado ahí también pareciera no acordarse, bueno del white sí, porque así queda parte de mi pantalón (y que parte por la put*madre), pero no es un blanco de pureza sino de mayonesa, y no es Hellman’s.
Fast forward, 8:30 AM, aún más sol, mismo lugar, el sofá en el jardín de cara a una mañana de verano, llevo unos minutos despierto y observo el vejamen, a mi derecha hay otra víctima mas de combinar a Morfeo, Raúl y a las Aguas Mágicas en un mismo lugar, esta persona que desea permancer anónima sufrió peores estragos que yo. Con un sueño infinito que no ocasionaba en mí ganas algunas mas que las de huir hacia mi cercano hogar, salí a la calle en compañía del ofensor quien ha recibido mi perdón generoso. En el taxi pienso en que será de mí y de mis pantalones en esta Semana Santa venidera, donde todo parece apuntar a que nuevamente se reunirán conmigo las Aguas Mágicas, Raúl y otros demonios… no me queda nada más que impedir que se una también Morfeo, no debo dormir, Freddy acecha en Elm Street, Raúl en Lima.
Me bajo del taxi y cruzo hacia mi casa, es una mañana hermosa, cielo azul claro y enormes nubes blancas, como mi jean hasta hace unas horas. Mi pantalón mojado y yo cruzamos la pista hacia la otra vereda, donde una señora y sus dos hijas regresan de la Misa de Domingo de Ramos, con sendos ramos en sus manos. Al verme caminar, parecieran querer persignarse, no lo hacen, siguen su camino, quizás lo hagan al doblar la esquina.